LINAJE DEL MAESTRO







DANIEL CONFORTTI







Dr. Mikao Usui







Japón







Dr. Chujiro Hayashi







Japón







Sra. Hawayo Takata







Hawai







Phillys Furumoto







U.S.A.







Carol Farmer







U.S.A







Leath Smith







U.S.A







William Lee Rand







U.S.A.







Claudio F. Marquez







Argentina







Rosa Primavera Alvarez







Argentina







Daniel Confortti







Argentina

















DANIEL CONFORTTI







T.E. 0299-4433835







156231248


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EL MASAJE Y LOS CINCO SENTIDOS

jueves, 30 de septiembre de 2010

Crear el ambiente adecuado para un masaje es fundamental si queremos convertirlo en una experiencia totalmente única para nuestro paciente.
Todos estamos de acuerdo en que la técnica del masajista es fundamental para que un centro tenga éxito. Pero si queremos realmente que nuestro centro se diferencie del resto, y lo más importante, satisfacer a nuestros clientes plenamente, no nos podemos quedar ahí. Dar masajes deja de ser una cuestión meramente de técnica para convertirse en todo un baile para los cinco sentidos.
El ambiente, factor fundamental en tus masajes
Hay que tener en cuenta que en la experiencia de masaje intervienen prácticamente todos los sentidos
No olvides que la primera impresión es la que cuenta, y también ten en cuenta que la calidad en tu trato es un factor fundamental para conseguir este efecto.
Oído
Crea ambiente con música tranquila a un volumen suave. Adapta esta música de fondo al masaje que vayas a dar. Si es ayurvédico, por ejemplo, lo ideal es una música hindú. Para masajes relajantes elige sonidos tranquilos e incluso sonidos ambientales.
Vista
La decoración es importante. Escapa siempre que puedas de tonos fríos e incorpora los tonos cálidos (naranja, amarillo…, etc.) que darán un aire acogedor y tranquilo, con reminiscencias orientales. Para potenciar el efecto oriental, compra cortinas semitransparentes de varios de estos tonos y superponlas. El toque final lo darán muebles de madera.
Otra opción es el blanco total, de plena actualidad y que proporciona un efecto relajante y calmante. Eso sí, si optas por el blanco, combínalo con madera.
Ten tu atelier ordenado y coloca los elementos que vayas a usar en el masaje a mano y organizados según vayas a utilizarlos.
Olfato
Las velas son un complemento de decoración ideal, con su variedad de colores que habrás de adaptar al estilo de decoración que hayas elegido. Si además optas por velas aromáticas, estarás dando un placer al olfato. Eso sí, presta atención al elegirlas que los aromas sean suaves y combinen entre sí… o el efecto puede ser excesivo.
Usa aceites aromáticos, según el efecto que quieras conseguir, también proporcionarán a tu paciente un gran placer sensitivo.
Tacto
A parte de las manos del masajista, hay otros puntos de tacto que cuidar. El material y tacto de la camilla, las toallas… todo tiene que ser suave y cálido.
Y… ¿gusto?
Podemos terminar el masaje ofreciendo un pequeño dulce o caramelo que deje a nuestro cliente un agradable sabor de boca .

LOS PRO Y CONTRA ANTES DE UN MASAJE

jueves, 23 de septiembre de 2010

Para disfrutar plenamente de un masaje, hay que tomar en cuenta una serie de consejos que pueden ser útiles a la hora de sacarle el mayor beneficio a esa hora de completo relax.
Se aconseja evitar ingerir comidas copiosas. Si va a comer algo, mejor al menos una hora antes, pues no es recomendable acudir con el estómago demasiado lleno, cuando se está haciendo la digestión.
La digestión será más difícil y no disfrutará del masaje porque el estómago se sentirá presionado.
Acuda al terapeuta cinco minutos antes de la hora fijada, para tener tiempo de relajarse y hacerse a la idea de que va a disfrutar de un tiempo exclusivamente dedicado a usted mismo.
Lleve ropa cómoda, de la que se pueda desprender sencillamente y antes de los tratamientos, guarde pendientes, cadenas, pulseras y reloj. Los terapeutas siempre recomiendan ir al baño antes de iniciar la sesión. Recuerde que un malestar por muy sencillo que sea no le permitirá relajarse.
No tema estar desnudo durante los tratamientos o masajes.
Tratamientos
Los centros de belleza proporcionan toallas. Además, no dude en explicar que se siente incómodo sin ropa: el profesional lo entenderá perfectamente.
Durante el masaje, podrá cubrirse con una toalla y sólo irán destapando las zonas a tratar, por lo que nunca se sentirá totalmente desnudo.
El terapeuta debe salir del atelier mientras se desviste, y esperar a que usted le dé permiso para ello antes de entrar de nuevo. Durante la sesión, es imprescindible que se sienta cómoda. Por ello, no dude en avisar al terapeuta si no se siente a gusto por cualquier motivo ya sea por la temperatura de la sala, porque el masajista habla demasiado o porque el masaje es muy pesado y usted está adolorido por tanto estrés. Aunque suele suceder en los masajes terapéuticos, también en los masajes de relax en ocasiones, al manipular determinadas zonas puede sentir algo de dolor. Es conveniente que lo comunique al terapeuta si es excesivo. Muchos tratamientos pueden ensuciar la raíz del pelo y alterar el maquillaje: en la mayoría de spa usted se puede dar una ducha al finalizar el masaje.
Al finalizar la sesión, no conviene incorporarse de forma brusca, pues puede marearse.
Lo ideal es estar tres o cuatro minutos relajado e incorporarse después de forma progresiva.
En la mayoría de los spa le permiten dormir unos quince minutos al finalizar su masaje.
Beneficios
Tras el masaje, puede sentir algún dolor, cansancio o somnolencia. Es mejor descansar para relajarse por completo.
Durante su masaje trate de olvidar los problemas cotidianos, piense en cosas positivas y verá los resultados.
Un masaje combate el cansancio, la fatiga y produce un efecto sedante al actuar sobre los músculos.
Desprende células muertas en la piel, permitiendo mayor oxigenación y estimulando la regeneración celular.
No se haga masajes cuando tenga fiebre, una infección o una inflamación ya que puede agravar el problema.

DESCUBRI TUS EMOCIONES CON EL MASAJE

lunes, 8 de marzo de 2010

DESCUBRI TUS EMOCIONES CON EL MASAJE
La mayoría de las personas que acuden con regularidad a terapia de masaje saben del beneficio físico que representa el que el cuerpo esté acondicionado para nuestras diferentes tareas y responsabilidades. Sin embargo, el masaje también tiene efectos positivos sobre las emociones, que parecen aflorar como resultado del masaje.
Durante el masaje surge una comunicación mediante el tacto, que transciende el aspecto físico del masaje y pasa a ser una línea abierta de comunicación entre el masajista y el cliente. Las emociones afloran porque nuestro cuerpo está conectado directamente con la mente y con nuestro sistema de energía. Cada vez que nuestro cuerpo da rienda suelta a emociones marcamos grado más de progreso en nuestro crecimiento personal y espiritual, porque una vez confrontados con las emociones, éstas tocan una gama de sensaciones en nosotros, que pueden llevarnos desde la risa hasta las lágrimas, en una especie de catarsis. (Término que surge del antiguo teatro griego, para describir como uno de los propósitos del drama, tocar la fibra emotiva del ser humano para llevarlo desde la risa hasta el llanto por medio del teatro). Como el teatro griego, el masaje también libera emociones, cosa que puede suceder durante la sesión de masaje o a continuación de la sesión o en días subsiguientes.
Nuestro espíritu, que ha sido forjado por años de educación en el hogar y en el sistema educativo, se enfrenta a la evolución de nuestra personalidad, forma de manejar los sentimientos y situaciones, y manera de abordar las emociones de día en día. El tiempo que pasamos en la mesa de masaje nos da la oportunidad que la rutina suele robarnos, de sintonizar con nuestras emociones, de meditar sobre nuestro pasado, presente y futuro. Así, procesamos imágenes, sentimientos y las presiones de la vida cotidiana relacionadas con familia y con trabajo entre otros. El período de masaje nos da la oportunidad de conectar con nuestro yo interno. El masaje en el área del pecho, las caderas. El masaje libera emociones que callamos y ocultamos al mundo externo a menudo de manera inconsciente y hasta por espacio de años. Al igual que hacen los niños, quienes no tienen los recursos emocionales para manejas las emociones, las almacenamos como improcesables y allí permanecen hasta que algo o alguien las detone.
Aunque puede haber diversos enfoques en cuanto a cómo procesar esos sentimientos que yacían muy dentro de nosotros y que ahora llegan a la superficie transportados a través de los tejidos blandos del cuerpo, no hay una única manera de procesarlos. Cada persona los canalizará de manera distinta en momentos distintos.
El masajista no debe forzar la manifestación de las emociones durante el masaje ni después. Su papel es el de instrumento para que salgan los sentimientos y recuerdos a la superficie. En una situación en la que el cliente-paciente manifieste emociones profundas, el masajista no debe intervenir directamente. Su posición debe ser la de espectador, dejando al paciente evolucionar por sí solo para alcanzar el crecimiento espiritual que se puede lograr del análisis y aceptación de las emociones que afloran durante o como resultado de la terapia de masaje. Generalmente, el masajista limitará su participación activa a repetir lo que el cliente-paciente le comunica, siguiendo la línea de pensamiento del cliente, pero sin incluir opiniones personales. Se trata de ayudar al cliente-paciente a dar rienda suelta al proceso que le llevará a soltar el lastre emocional que le mantiene atado emocionalmente al pasado, por ejemplo.
Otro aspecto notable de la manera en que manejamos sentimientos y emociones es la cultura en la que crecimos. Nuestra cultura, latina y extrovertida no nos educa para manejar las emociones, si no más bien para expresarlas. El enfoque al procesar los sentimientos debe tener como propósito el mejoramiento y superación de situaciones y sentimientos, no el cambio radical. Se trata de aprender a aceptar la realidad y auto aceptarse, esto como resultado espiritual del proceso de masaje. El tiempo de meditación y fusión consigo mismo que tiene el cliente-paciente mientras disfruta de masaje le sirve para escudriñar áreas de sus recuerdos, que muchas veces han permanecido ocultas y olvidadas intencionalmente.
Romper con los esquemas en los que nos educamos y las expectativas de lo que debe ser nuestra imagen física, por ejemplo, nuestro tamaño de ropa y otras presiones que imponen la moda y las revistas. El proceso de aceptarnos tal y como somos física y emocionalmente es complicado y largo. Aceptar nuestras virtudes y defectos, trabajar con los recuerdos que puedan ponerse de manifiesto a continuación del masaje conlleva tiempo y dedicación personal, así como el deseo profundo de aceptarnos y superarnos como personas.
El aspecto físico de la liberación de emociones, sentimientos y recuerdos mediante la terapia de masaje surge del tejido objeto de la terapia. Durante el proceso de terapia de masaje los tejidos se limpian, mejora la función de nuestro organismo y la postura del cuerpo en general mejora nuestra postura y alineamiento.
La relación de confianza entre el terapista de masaje, y su compromiso con el cliente-paciente serán factores determinantes de la comunicación que exista entre ambos. Sin embargo, aun para aquellos que visitan por primera vez a un terapista de masaje, la experiencia suele ser enriquecedora. Esos momentos de solaz y calma dentro de la agitada rutina diaria proporcionan renovación y bienestar tanto físicos como espirituales.